La Mata Plaza
La Mata Plaza
Estratégicamente situado frente al mar y próximo a parajes naturales emerge el edificio de La Mata Plaza, en la localidad de La Mata-Torrevieja. Este inmueble, que destaca por su elegancia y exclusividad, ofrece una experiencia residencial única con 14 prestigiosos apartamentos, local comercial y estacionamiento privado. La combinación de materiales nobles y elegantes, como el Travertino Navona y Flaminio, con el Mármol Crema Marfil, es clave para su diseño de altas prestaciones.
La Mata Plaza no solo ofrece lujosos apartamentos, sino también impresionantes zonas comunes. Los residentes pueden disfrutar de un jacuzzi comunitario con vistas a la Laguna Salada de La Mata. Además, los áticos frontales cuentan con jacuzzis privados y vistas panorámicas, proporcionando un ambiente de serenidad y excelencia que redefine la experiencia residencial.
El proyecto nace en una ubicación privilegiada que define su propuesta arquitectónica: vistas abiertas al Mediterráneo en la fachada principal y una relación directa con la laguna salada de La Mata y su parque natural en su fachada posterior. Esta doble condición paisajística se convierte en el punto de partida de un edificio residencial donde la calidad de vida y el vínculo con el entorno actúan como condicionantes vertebradores del diseño. La arquitectura busca acercar el paisaje al habitante de forma continua. La presencia del agua se introduce visualmente y se experimenta mediante espacios de baño que se funden con el horizonte, generando una percepción de proximidad entre usuario y paisaje.
Frente a una dinámica cada vez más asentada que se caracteriza por reducir la vivienda y prescindir del espacio exterior —o relegarlo a su mínima expresión—, el proyecto reivindica la vivienda como un espacio de calidad para la sociedad. Se plantea una arquitectura que asume que en la vivienda transcurre gran parte de la vida cotidiana y que, por ello, debe garantizar una calidad espacial real. No se trata solo de habitar, sino de hacerlo en un entorno que esté a la altura, que favorezca el confort y que perdure en el tiempo. En este sentido, el proyecto apuesta por el derecho a la vivienda entendida no como un mínimo funcional, sino como un refugio funcional y bien proporcionado.
El hecho de elevar la calidad de la vivienda pasaba por eliminar los espacios poco útiles. Se cuestiona así el pasillo como elemento vertebrador y se deconstruye este concepto. Como resultado, la vivienda se configura en concepto abierto y continuo, donde los recorridos prácticamente desaparecen y se prioriza el espacio realmente habitable. Este criterio se extiende en las zonas comunes, donde se constata la ruptura con el recorrido lineal.
El diseño pone en valor los patios comunitarios que, por necesidad y costumbre, están concebidos como espacios residuales secundarios destinados a instalaciones, tendido y almacenaje. En este proyecto estos espacios se piensan y replantean desde sus inicios con la misma lógica de dignificación del espacio.
Se ha trabajado el programa para configurar un contenedor arquitectónico versátil y adaptable, capaz de responder a distintos modos de habitar. La diversidad de perfiles y procedencias de quienes lo ocupan ha constatado la validez del planteamiento, al no requerir ajustes adicionales. El contenedor no condiciona el contenido. El soporte no impone.
Respecto a la materialidad, esta se concibe como una herramienta estratégica, capaz de vincular arquitectura y lugar. Se recurre al uso de la piedra natural como material sobrio y atemporal, que aporta calidez, durabilidad y una imagen sólida a largo plazo. La envolvente se compone mediante piezas que adquieren espesor y presencia propia, generando una lectura arquitectónica basada en el equilibrio entre masa y ligereza. Pilastras voladas pesadas, verticales y continuas que refuerzan los conceptos de lo pesado y lo ligero, juego recurrente a distintas escalas del edificio. La verticalidad actúa como idea estructurante del proyecto y se manifiesta no solo en fachada, sino también en distintos planos continuos de suelo a techo, que funcionan como elementos pasantes que ordenan y relacionan el conjunto.
El cumplimiento normativo se asume como punto de partida y no como limitación, integrándolo en el proceso proyectual. La sostenibilidad se aborda desde el funcionamiento del edificio y la optimización de las aperturas maximiza la entrada de luz natural. La profundidad de las terrazas contribuye a la reducción de consumo energético incorporando estrategias bioclimáticas. Desde 2020 se evidenció una realidad velada: la necesidad del espacio exterior como parte esencial de la vivienda. Por esta razón, la fachada no se ajusta al límite para ganar metros interiores, sino que diluye el límite entre interior y exterior.
El resultado es una arquitectura con identidad, permanencia y valor, que equilibra materia y luz, interior y paisaje, peso y ligereza. Una vivienda (+ que) digna, que asume el valor social de la arquitectura como punto de partida. Se trata de viviendas versátiles y duraderas, fruto de un trabajo profesional responsable, honesto y riguroso, donde cada decisión —desde la escala urbana hasta el detalle constructivo— se orienta a mejorar la calidad del entorno individual y colectivo.
En este sentido, la propuesta entiende la vivienda como una pieza fundamental que aspira a contribuir a desarrollos urbanos más humanos, equilibrados y de mayor calidad.
ARQUITECTOs - proyectistas
Igor Dolbius Dolbius
ARQUITECTOS - DIRECCIÓN DE OBRA
Igor Dolbius Dolbius
arquitectos técnicos
Ignacio Vicedo Jorda
INGENIEROS
Andrés Escobedo Gascón
resto de equipo deL proyecto
Esther Fernández Nieto
Adrian Llopis Vidal
año proyecto / año obra
2021 / 2025
localización
Alicante
TIPO
Edificio plurifamiliar de 14 viviendas
ESTADO
Terminado
INFOGRAFÍA / FOTOGRAFÍA
Hikaari studio / Alfonso Calza Pérez
superficie proyecto
2.678m2